Las tareas se centraron concretamente en un tramo de unos 500 metros de longitud, comprendido entre la confluencia con el río Sella y la zona del barrio de El Lleráu. Se realizarón pescas eléctricas por los expertos en ictiofauna, traslado y sueltas de los ejemplares.

Además de abundantes truchas, también se capturaron algunos esguitos de salmón y varios reos, e incluso pequeñas lampreas, que se trasladaron aguas arriba del susodicho coto de Cangas para volver a echarlos en ese mismo río Güeña, afluente del río Sella.